Un clamor del Sur de Asia

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Un clamor del Sur de Asia

Un grupo de pastores Bautistas del Sur rápidamente se dieron cuenta de la realidad del contexto surasiático cuando se apretujaron en un pequeño lugar con una multitud de hindúes fieles para ver el sacrificio de cabras en el templo Kali en Calcuta, India. Nosotros que llevábamos las cámaras éramos golpeados con los bastones de los guardias de seguridad del templo, firmes en impedir que capturáramos imágenes de las decapitaciones.

Esa escena, combinada con las escenas anteriores de adoración de los ídolos y de los ritos de limpieza en otras ciudades del Sur de Asia, fue un claro recordatorio de por qué los pastores habían viajado ahí. El Antiguo Testamento se llevó a cabo frente a ellos, real, tangible… incluso brutal. Pero ellos habían venido para anunciar a los surasiáticos que el cumplimiento del evangelio en Jesús cambió todo, para todos nosotros.

“Nosotros, como creyentes, entendemos que el sacrificio del Cordero perfecto de Dios,  [nuestro] Señor Jesucristo quien murió en la cruz, es el mejor y único sacrificio que se ha hecho en la historia”, dijo Humberto González, ministro hispano de First Baptist Church en Euless, Texas. Agregó, “Por lo que no tenemos que matar más animales. Jesús murió por todos nosotros”.

González refleja el sentir de sus colegas, pastores de congregaciones afroamericanas, coreanas, chinas e hispanas de los Bautistas del Sur en todo Estados Unidos. Cada persona del equipo se vio profundamente afectada al ver el esfuerzo que las personas realizan para obtener una experiencia religiosa en los lugares de culto hindúes, budistas y musulmanes que vimos en este viaje.

Esta experiencia sirve para recordarnos que el ser parte de una iglesia neotestamentaria no significa construir algo terrenal para llamar la atención de Dios, o que necesitemos de sistemas de castas sacerdotales que rueguen a Dios por nuestra salvación. La alegría de nuestra fe es que sabemos que hemos sido redimidos por Cristo en la cruz y su posterior resurrección. Somos parte del reino de Dios y no necesitamos velas o sacrificios de animales para expiar los pecados, simplemente necesitamos confiar en Él.

“Muchas veces estamos tan interesados en la construcción de nuestro propio reino en nuestra ciudad, en nuestro estado, que olvidamos mirar todo el cuadro”, dice Fred Luter, pastor de Franklin Avenue Baptist Church en New Orleans, Luisiana, y presidente de la Convención Bautista del Sur en aquel momento. “Una vez más, esto es un sagrado esfuerzo: todos estamos trabajando juntos para impactar el mundo, y no sólo nuestra ciudad, no sólo nuestro estado y no sólo nuestra nación, sino para impactar el mundo… con la Palabra de Dios”.

“Parece que cuando las cosas son difíciles, cuando el ambiente no es tan agradable o tal vez en cierta medida hostil, es donde el reino de Dios y el evangelio florecen aún más”, dice el pastor Chan

Rolan Way, camarógrafo de IMB.

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